13.12.10

POCO A POCO

Soy de los que opina que en la vida hay que combinar la toma de decisiones con el conformismo. Me da la impresión de que es la mejor forma de ser feliz y de encontrar el tan ansiado equilibrio. Pero a veces, por más que nos empeñemos, no sirve de mucho plantearse el futuro ni a largo, medio, ni corto plazo. Pufff, parece que estoy sensiblón, pero es que, por más que me haya empeñado, he tenido que reprimir las ganas de hacer lo que me ha apetecido durante los últimos meses. De nuevo el trabajo, con sus vaivenes vertiginosos, se ha encargado de tenerme fuera de mi entorno una temporada.

Ya de vuelta a casa tampoco pude salirme con la mía a la hora de disfrutar del tiempo libre... Epicondilitis, una palabra que no había escuchado en mi vida, se ha convertido en la muletilla de la mayoría de mis conversaciones. Vamos, que tengo el codo derecho hecho una piltrafilla. He pasado de tener un brazo sano a no poder sujetar el peso de un lápiz. Muy lentamente he podido recuperar algo fuerza, pero con mucho pesar he dejado pasar muchas salidas de pesca con mis amigos. Por todo esto que os cuento he tenido que aprender a controlar las inmensas ganas de salir de pesca, algo a lo que no estaba muy acostumbrado. En casa poco a poco he ido probando con la caña hasta que he podido hacer el movimiento del lance sin que me doliera demasiado.
Nueve de la mañana del sábado once de diciembre. Nos encontramos Javi, Álvaro y yo a pie de embalse. Será un día en el que retome la pesca y en el que veré el estado real de mi codo. Tengo claro que debo dosificar el esfuerzo si no quiero recaer. No podré batir mucha agua con largos lances y lo haré en lugares donde tenga claro que hay alguna posibilidad de capturar algún pez y nada más. En los playones no se intuía actividad alguna con lo que me fui directamente a una zona con algo más de profundidad. Compensando los cortos lances con recogidas muy lentas pude capturar el primer luciete.Este pequeño ejemplar y los tres que le siguieron a lo largo del día venían con un mensaje subliminal;
"Luisillo, TODO VA BIEN"


Hasta pronto.

23.9.10

OTRO DE ESOS DÍAS QUE...

Menos mal que existen las fiestas locales. Son días perfectos para ir de pesca a lugares normalmente atestados de gente. En esta ocasión, tanto Javi como yo, apostamos fuerte. Llevamos nuestros kayaks y estábamos dispuestos a recorrer una larga distancia en busca de buenos rincones de pesca. Así fue.
Tras llegar y montar todo el equipo paleamos sin parar durante un buen rato. Llegamos a un lugar en el que debido a la morfología de las orillas decidimos separarnos. Javi se acercó a la orilla de enfrente para buscar basses. Yo seguí paleando otro buen trecho. Tras desembarcar varias veces en busca de ciprínidos sin obtener ningún resultado volví paleando otro buen trecho para encontrarme con mi compañero y saber como le había ido. Una vez juntos me describe con emoción las capturas que había conseguido. Entre ellas la de un gran bass de dos kilos que pasa a engrosar la larga lista de grandes centráquidos que ha capturado este año. Admirable. Javi está que se sale... Tras las merecidas felicitaciones nos volvimos a separar. De este modo continué la larga peregrinación en busca de las carpas que no daban señales de vida. Después de mucho buscar llegué a una zona en la que vi algo de movimiento en el agua. Aquello tenía buena pinta... La estrategia a seguir, pues la de siempre; pararme a observar el tiempo que hiciera falta para comprender lo que pasaba allí, bajo el agua. Vi algunas carpas que arriesgaban y se adentraban en zonas someras, pero intuía algo más. La turbidez me intrigaba y me animaba a pensar que allí en el fondo deambulaban grandes ejemplares. Pues nada a seguir esperando. Después de unas dos horas, parado y sin dar un sólo lance, viví uno de esos episodios que jamás se olvidan.
Mientras observaba una turbulencia, a unos cinco metros de mi, una gran carpa abandona el fondo y se acerca a mi orilla para cotillear. Un momento emocionante en el que te juegas muchas horas de búsqueda , espera y observación. El pez nadaba despacio, sin comer. Parecía estar saciado y se desplazaba ocioso... pero el instinto es el instinto. En el momento en el que la ninfa tocó el agua la tomó con decisión. La lucha fue espectacular. El pez se fue para aguas profundas y no había manera de hacerlo subir. Hicieron falta varios minutos para sacarlo del agua. Resultó ser una hermosa común que rondaba los cuatro kilos. Mientras manipulaba al pez, una potente sacudida a unos cincuenta metros a mi derecha llama mi atención. Parecía el ataque de un gran bass que tenía su cazadero junto a una punta de roca. Devolví al pez al agua y me pegué una carrera por la orilla hasta encaramarme en las piedras. Con la emoción de la primera captura todavía a flor de piel busco un buen streamer apropiado para el pez que podría andar por allí. Comienzo a anudar y miro de reojo al agua... me quedé paralizado al ver a unos quince metros de mi un enorme carpón rastreando el fondo. Corté el nudo y de nuevo puse un ninfón. Lanzo y consigo pasar el señuelo a pocos centímetros del pez, provocando un ataque tranquilo pero decidido. El cachetazo hizo que la carpa diera una impresionante sacudida saltando del agua de forma espectacular. Pero la cosa se complicó. El animal rodeó la punta de roca hacia mi derecha pasando tras una árbol sumergido, quedando la linea entre las ramas mientras el pez se alejaba metros y metros a toda velocidad. La única solución era cruzar a la orilla contraria para liberar la linea. Pero ¿cómo? El backing comenzó a salir y sin pensarlo salí corriendo hacia mi izquierda en busca del kayak. En el momento de embarcar me quedaban muy pocos metros de reserva pero me dio tiempo a montar y a remar con un brazo hasta que pude rodear el árbol y liberar la linea. Menudo alivio. Me bajé de nuevo y comencé a recuperar. El pez tiraba como un demonio y no sabía como lo cobraría sin sacadera (se me olvidó en el coche...) Con el agua por la cintura y tras varios intentos conseguí hacerme con él. Toda una odisea. La recompensa fue esta bellísima carpa de 7´250 kilos y unos inolvidables momentos. Qué más se puede pedir...
Más en el Blog de Javi
Hasta pronto...

6.9.10

COMO ÍBAMOS DICIENDO...

Dos y diez de la tarde. Ya llevo seis horas en mi puesto de trabajo. Aprovecho que mi jefe me da un respiro y sin titubeos me escapo al comedor para almorzar. Sin duda lo mejor de la jornada laboral. Allí, además de descansar y llenar el estómago, comparto unos amenos minutos con mi compañero de trabajo, de pesca y sobretodo amigo Javi Mateos. Os imagináis cual es el tema central de las conversaciones… seguro de que el resto de comensales, sin haber cogido una caña de pescar en su vida, saben a la perfección que es un streamer , un popper o un crankbait. No se como nos aguantan… En estas conversaciones nos ponemos al tanto de nuestras cosas en general pero al final siempre acabamos hablando de lo mismo. En estos meses en los que he estado desconectado de blogs, webs y foros (pero no de la pesca) él me ha ido poniendo al día de todo lo que iba aconteciendo. Conocedor de mis andanzas, sabe de primera mano que empiezo a tener de nuevo algo de tiempo libre. “Luis, Tienes que hacer algo ya en tu blog, va siendo hora…” me dijo el otro día... Es algo que necesitaba escuchar. Y aquí estoy, sentado delante del teclado dejando fluir los momentos de pesca vividos y que por falta absoluta de tiempo no he podido reflejar en este blog.








Una circunstancia ha marcado todas estas salidas; la cantidad de agua que tienen nuestros ríos y embalses y las dificultades añadidas que esto supone. Tambien el equipo me ha jugado malas pasadas y es que romper tres cañas en tan poco tiempo es para tirarse de los pelos. Una de ellas dijo “basta” en plena pelea con una gran carpa, dando al traste con la captura y con la jornada, ya que no tenía repuesto. En otra ocasión, mientras pescaba barbos en un lugar precioso y plagado de grandes ejemplares, el puntero de la potente caña que llevaba pasó a mejor vida, pero en este ocasión seguí pescando con la caña rota, algo de lo más incómodo pero que no evito que siguiera capturando peces, aunque los grandes no se dejaron pescar. Tampoco han faltado las salidas con mi padre a por basses y truchas, en las que me ha demostrado que sigue siendo un auténtico fuera de serie lanzando en lugares intrincados. Con él todo sigue igual. Es un lujo pescar a su lado.
Tambien alguna tarde que otra, huyendo del cargante ambiente de nuestra empresa, me he escapado con Javi. Se está especializando por días, sacando cada vez con más frecuencia peces más grandes y difíciles de localizar. Enhorabuena monstruo…
No es fácil resumir todas estas jornadas y además será de lo más cargante para el que se anime a leer esta entrada, pero sí lanzo al aire una impresión, un sentimiento, común en todas estas salidas, el que me ha movido desde que tengo uso de razón y me ha llevado a tantos lugares y me ha permitido vivir tantos momentos de pesca. La ilusión por disfrutar de la naturaleza desde este tan particular punto de vista como es el de la pesca.
Hasta pronto

26.4.10

MONTAÑISMO Y PESCA. DEL TORREON AL EMBALSE DE ZAHARA

Hace un par de semanas Javi me recordó que teníamos pendiente una subida al pico Torreón, del que ya hemos hablado en alguna ocasión en este blog. Todo el que haya pescado en alguno de los embalses del norte de la provincia de Cádiz ha admirado en alguna ocasión la carismática silueta de esta mole caliza de kilómetro y medio de altura.
Tras las llamadas pertinentes conseguí un permiso para dos personas, ampliado "in extremis" a tres, sumándose Álvaro a la excursión. A las nueve y media de la mañana del sábado pasado ya estabamos en el centro de interpretación del Parque Natural de la Sierra de Grazalema para recogerlo. Sólo faltaba echarnos las mochilas al hombro y comenzar a caminar. En media hora estábamos poniendo un pie delante del otro, superando los primeros tramos del recorrido que lleva a la cumbre. Es una subida muy directa, que mantiene en casi todo el recorrido la pendiente sólo interrumpida por la agradable presencia de un par de dolinas que ayudan a recuperar la respiración y el sentido del humor....
Para mi han sido momentos muy especiales por poder compartir con Javi y Álvaro esta ascensión.
Continuamos avanzando poco a poco dejando atrás los interminables zig zags tan característicos de esta ruta. A medida que la vegetación iba desapareciendo con la altitud, el horizonte hacia el sur se ampliaba. Primero el Parque de los Alcornocales, el Embalse de los Hurones y más allá el Peñon de Gibraltar. En menos de dos horas llegamos a las calizas desnudas de la cumbre. Muy contentos repusimos fuerzas con un tentempié. La gran nube que ocultaba las vistas hacia el norte nos dio una pequeña tregua y nos dejó ver por unos segundos nuestro siguiente destino, el Embalse de Zahara. Al ratito y viendo que las nubes eran cada vez más densas comenzamos el descenso.
Las bajadas, aunque se hacen un poco duras para las piernas, permiten respirar con normalidad así que fuimos hablando de nuestras cosas, entre ellas del interés de Álvaro por pasarse de la facultad de telecomunicaciones a la de periodismo... Ya en el coche soltamos las mochilas y nos pusimos en manos de Javi, que nos llevó con el super MEGANE 4x4 a pie de embalse.Este presentaba un magnífico aspecto, con el agua en calma y bastante actividad. Montamos nuestros equipos y comenzamos a alternar cortas caminatas con lances entre las numerosas coberturas junto a la orilla.
Me separé un poco de mis compañeros en busca de zonas más despejadas de vejetación con lo que llegué a una punta alejada en la que saqué un buen barbo. Sin agua para beber y cansado de caminar decidí volver sobre mis pasos para encontrarme con Álvaro que me comentó cómo había sacado unos buenos basses. Le pregunté por Javi y me cuenta que lo había visto casi todo el rato encima de una enorme roca echándole un pulso a Morfeo... El Torreón le pasó factura.
La vuelta hasta el coche se convirtió en un emocionante mano a mano entre Álvaro y yo tras los basses. Yo saqué algunos pero me quedo con la emoción de ver a "Alvarito" sacando con una impresionante habilidad a los más grandes y difíciles.
Algo digno de ver.
Ya de vuelta a casa iban quedando atrás estas bellas montañas en las que tantos buenos momentos he vivido y, si Dios quiere, viviré junto a mis seres queridos.
Javi y Álvaro... hay que repetir.
Hasta pronto.

12.4.10

ENTRE PENSAMIENTOS Y CARPAS

Una de estas tardes, no se muy bien como, acabé en un embalse que no conocía. Todo se rodeó de manera que hice algo que me apetecía muchísimo, caminar. Es una terapia infalible para desconectar de todo. Caminaba despacio, empapándome de las preciosas luces y del paisaje tranquilizante que me rodeaba. Desconecté hasta tal punto que en toda la tarde hice sólo una foto, cosa rara en mi. Los colores iban cambiando a medida que el sol bajaba, apreciando tonos distintos con cada golpe de mirada. La verdad, una pasada para los sentidos. Con tanto caminar asusté a algunos peces y al resto no les hizo ninguna gracia la forma de mis moscas (algún día aprenderé a hacerlas) pero la verdad... me importaba poco.
Al pasar por una pequeña playa, una carpa salió despavorida al verme. La gran agitación que provocó en el agua me hizo despertar de ese estado de evasión en el que estaba. Seguí caminando sin más y al cabo de un buen rato decidí volver sobre mis pasos. Al acercarme de nuevo a la pequeña playa en la que asusté a la carpa, tomé precauciones y me agazapé a la espera de observar algo interesante. ¡¡¡Unos destellos dorados en el agua y una nube de lodo!!! ¡¡¡Genial!!! ¿qué más se puede pedir? Cambié el pequeño bicho de foam por una mosca apropiada al pez que tenía delante. Hice el primer lance, que por cierto me salió fatal y recojo lentamente para repetir. Cuál es mi sorpresa al ver que la carpa ve la mosca desde lejos y se desplaza más de un metro para engullirla, algo que no es muy común. El cachetazo hizo que el pez sacara toda su adrenalina de golpe y me brindara una preciosa carrera. En unos minutos tenía una bonita royal en mis manos.
Como diría nuestro amigo Leo, parecía un lingote con escamas...
Hasta pronto

4.4.10

TENSIÓN A PEZ VISTO NO RESUELTA

Tras las lluvias, el embalse en el que se desarrolló nuestra última salida ha duplicado su volumen y extensión, por lo que localizar los peces, cuando mantienen poca actividad, es una ardua tarea. Después de mucho andar y palear intentando localizarlos, decido quedarme quieto en un lugar que considero querencioso. El sol va calentando y comienzan a moverse los peces. Pequeños grupos de carpas y barbos, algunos de los cuales pude capturar. Pero quería emociones fuertes y comencé a dejar pasar los peces de mediano tamaño a la espera de alguno de mayor porte. Cuando estaba a punto de marcharme, mientras caminaba hacia el kayak, veo venir de frente dos grandes barbos y uno de ellos de tamaño descomunal. Lanzar la mosca en estas circunstancias es jugar a los dados pues nunca se sabe cual de ellos la atrapará. No me lo pienso y lanzo la montana de color marrón encima del grupo. Un violento movimiento en el agua me da a entender que el de mayor tamaño es que se ha adelantado. Veo como el gran lomo oscuro se lanza hacia la mosca, parándose en seco justo antes de tomarla. De infarto... La imagen de ese soberbio animal parado delante de la imitación, pensando si aquel burruño de pelos era comestible, es algo que difícilmente olvidaré. Aquel barbo desapareció en las profundidades, dejándome con la miel en los labios de lo que podía haber sido una increíble captura. Pero el otro quedó cerca de la superficie un poco desconcertado. Vuelvo a lanzar y mientras la mosca se hundía el animal la engulle. Comenzó una bella y dura lucha por la que deduje que se trataba de un gran ejemplar, quizás mayor de lo que creía en un principio. Lo saqué, comprobé su tamaño e inmortalicé el momento. Mientras paleaba, de vuelta al coche, no paraba de pensar en el gran barbo que estuvo a punto de engullir la mosca. Si el que saqué del agua midió 58 centímetros... no quiero ni pensar en la lucha que hubiera tenido con el otro... mucho más grande.
Hasta pronto.

22.3.10

TARDE EXPLOSIVA...

Este domingo, tras recoger a Carmen del trabajo, escapamos para tomar un poco el aire. Había poco tiempo, pero las ganas de ver el campo nos empujaban a desplazarnos unos kilómetros a las orillas de un embalse cercano. Media hora de coche y ya estábamos disfrutando del nuevo paisaje que presenta este querido lugar para nosotros. La superficie pescable ha aumentado considerablemente con el agua acumulada, encontrándonos con varias colas llenas que desde hacía varios años no existían.



Con muchas ganas comienzo a escudriñar por la orilla y descubro con alegría que hay cierto movimiento. Carpas y barbos se reparten aquí y allí comiendo con algo de desconfianza pero dando signos de que están despertando a la llegada de la primavera. La verdad es que el agua está todavía un poco fría y eso se nota en el comportamiento algo ralentizado de sus habitantes.
En poco tiempo capturo un par de carpas y barbos con una montana clásica. La linea #6 garantizaba una cierta precisión a la hora de presentar la mosca a media distancia.


(Os recuerdo que, por estar en época de veda en Andalucía, los barbos deben ser devueltos al agua inmediatamente)

Mientras tanto, Carmen andurreaba detrás de mi, haciendo fotos a todo lo que nos ofrecía el despertar del campo en esta epoca después de unos días de sol.


Caminando y disfrutando del nuevo aspecto de este precioso lugar, veo como el cielo se va oscureciendo hacia el oeste. Una enorme nube de evolución se comienza a formar verticalmente. El cumulonimbo iba poco a poco tomando tales dimensiones que al cabo de media hora no dejaba entrar casi nada de luz en su parte inferior. El aire se enrarecía, los peces fueron desapareciendo de las zonas someras y las oportunidades para pescar se esfumaron. Comenzamos el regreso al coche cuando dentro de la nube se comienzan a ver resplandores que nos hacen acelerar el paso. En pocos minutos se desató una increíble tormenta con mucho aparato eléctrico, digna de ser vivida en medio del campo, aunque Carmen, mucho más sensata que yo, no opinaba lo mismo... Ya en la seguridad del coche, de vuelta por el carril, no puedo resistir las ganas de parar para hacer fotos de los rayos. Paramos, saco el trípode y comienzo a disparar una y otra vez, esperando que en el campo de enfoque se cruce algún relampago. La cámara sólo captó el deslumbrante resplandor del cielo en pleno apogeo.


Algunos rayos cayeron alrededor y muy cerca, aviso claro de que la sesión de fotos debía terminar rápidamente. Ya por carretera y tras caer una intensa granizada, vuelvo a caer en la tentación de hacer unas últimas fotos de la tormenta que ya se alejaba en la noche. Con un poco de perseverancia y mucha suerte pude captar esta imajen.

Sin duda una tarde apasionante.
Hasta pronto

14.3.10

A MIGUEL DELIBES


Esta semana nos ha dejado Miguel Delibes. No seré yo el que descubra a estas alturas su categoría humana y literaria, sobre todo porque no soy ningún experto conocedor de su obra, en absoluto. Aun así, lo poquito que conozco de ella me ha servido de mucho. Me quedo con su forma de describir el mundo rural y la sencilla sabiduría de sus gentes mezclado con un amor por la naturaleza ajeno a toda moda politicamente correcta. Esta entrada será mi humildísimo homenaje a Miguel Delibes.
Parece casi mentira que este sábado se haya presentado con cielos despejados. Una gran oportunidad para sacarnos la espinita de todos estos meses tan complicados para pescar. Una charla con Javi y las llamadas de Álvaro (Álvarobético en los foros) e Ismael fueron suficientes para organizar el día. Llegados a nuestro embalse de destino y tras rodearlo completamente con el coche, comprobamos el altísimo nivel de sus aguas y lo impracticable de sus orillas. Decidimos cambiar de escenario. Este último estaba en las mismas condiciones, con orillas embarradas, accesos desaparecidos y un nivel extraordinario. Pero no íbamos a movernos más y allí descargamos nuestros cacharros. Javi y yo con los kayaks e Ismael y Álvaro a pie. Así nos dispersamos por aquel mar de agua dulce gaditano. Las primeras impresiones caña en mano fueron algo negativas. Nula actividad, tanto de ciprínidos, como de depredadores. Primero probé desde el kayak con los basses a unos dos metros de profundidad sin resultado alguno. En otra zona lo intenté a pie y nada de nada. Paleando Junto a Javi me comenta que ha visto peces en una zona no demasiado lejana en la que quizás con el vadeador podría tener suerte. Dicho y hecho. Me acerqué al lugar y comprobé que había cierta actividad. El agua estaba tomada con lo que era complicado ver la postura de las carpas. Pero insistiendo conseguí un par de capturas que me hicieron disfrutar mucho. Por fin se rompió la interminable racha de bolos de este año...
A la hora del almuerzo coincidimos con Gabriel y con "el negro". Fue rato muy ameno con las batallitas y el cachondeo propios de esos momentos. Más tarde retomamos la pesca, quedándonos todos cerca de la zona donde se concentraba la actividad. Algunas capturas más nos endulzaron la tarde. (Quiero recordaros que si mientras acechais a "alguna otra especie", un barbo como el de esta foto toma vuestra mosca y es capturado, debe ser devuelto al agua por ser época de veda para este ciprínido)
Ya a la hora de recoger Álvaro nos sorprendió con un precioso bass que pescó desde el kayak de Javi. Todos disfrutamos de aquel momento y de la belleza de aquel pez...
Así terminó esta jornada divertida y repleta de momentos para recordar. Espero que las lluvias nos den una pequeña tregua y podamos repetir pronto... aunque ya para el jueves se anuncia un nuevo frente...
Hasta pronto