Hace un par de semanas Javi me recordó que teníamos pendiente una subida al pico Torreón, del que ya hemos hablado
en alguna ocasión en este blog. Todo el que haya pescado en alguno de los embalses del norte de la provincia de Cádiz ha admirado en alguna ocasión la carismática silueta de esta mole caliza de kilómetro y medio de altura.
Tras las llamadas pertinentes conseguí un permiso para dos personas, ampliado "in extremis" a tres, sumándose Álvaro a la excursión. A las nueve y media de la mañana del sábado pasado ya estabamos en el centro de interpretación del Parque Natural de la Sierra de Grazalema para recogerlo. Sólo faltaba echarnos las mochilas al hombro y comenzar a caminar. En media hora estábamos poniendo un pie delante del otro, superando los primeros tramos del recorrido que lleva a la cumbre. Es una subida muy directa, que mantiene en casi todo el recorrido la pendiente sólo interrumpida por la agradable presencia de un par de
dolinas que ayudan a recuperar la respiración y el sentido del humor....

Para mi han sido momentos muy especiales por poder compartir con Javi y Álvaro esta ascensión.
Continuamos avanzando poco a poco dejando atrás los interminables zig zags tan característicos de esta ruta. A medida que la vegetación iba desapareciendo con la altitud, el horizonte hacia el sur se ampliaba. Primero el Parque de los Alcornocales, el Embalse de los Hurones y más allá el Peñon de Gibraltar.

En menos de dos horas llegamos a las calizas desnudas de la cumbre.

Muy contentos repusimos fuerzas con un tentempié. La gran nube que ocultaba las vistas hacia el norte nos dio una pequeña tregua y nos dejó ver por unos segundos nuestro siguiente destino, el Embalse de Zahara. Al ratito y viendo que las nubes eran cada vez más densas comenzamos el descenso.
Las bajadas, aunque se hacen un poco duras para las piernas, permiten respirar con normalidad así que fuimos hablando de nuestras cosas, entre ellas del interés de Álvaro por pasarse de la facultad de telecomunicaciones a la de periodismo... Ya en el coche soltamos las mochilas y nos pusimos en manos de Javi, que nos llevó con el super
MEGANE 4x4 a pie de embalse.

Este presentaba un magnífico aspecto, con el agua en calma y bastante actividad. Montamos nuestros equipos y comenzamos a alternar cortas caminatas con lances entre las numerosas coberturas junto a la orilla.


Me separé un poco de mis compañeros en busca de zonas más despejadas de vejetación con lo que llegué a una punta alejada en la que saqué un buen barbo.

Sin agua para beber y cansado de caminar decidí volver sobre mis pasos para encontrarme con Álvaro que me comentó cómo había sacado unos buenos basses. Le pregunté por Javi y me cuenta que lo había visto casi todo el rato encima de una enorme roca echándole un pulso a Morfeo... El Torreón le pasó factura.
La vuelta hasta el coche se convirtió en un emocionante mano a mano entre Álvaro y yo tras los basses.

Yo saqué algunos pero me quedo con la emoción de ver a "Alvarito" sacando con una impresionante habilidad a los más grandes y difíciles.


Algo digno de ver.
Ya de vuelta a casa iban quedando atrás estas bellas montañas en las que tantos buenos momentos he vivido y, si Dios quiere, viviré junto a mis seres queridos.
Javi y Álvaro... hay que repetir.
Hasta pronto.