Más tarde, me encaramé a una pequeña roca desde la que se veían pasar barbos de mayor porte alejados de la orilla a medias aguas.
Gracias y hasta pronto...
Javi por su parte pinchó varios bases de diferentes tamaños, aunque no era el lugar idoneo para esta especie, pues las variaciones de nivel afectan al normal desarrollo de las puestas.
Pasó el tiempo y las pocas horas de las que disponíamos "volaron" ......y el sol se dejó ver durante unos minutos, entre las nubes del horizonte, antes de volvernos para casa...
Para conocer la visión de Javi DH de esta pescata fugaz entrad en Big Fish Sevilla
Las condiciones no eran las mejores
La cosa estaba algo complicada para pescar y decidí tomarmelo con mucha tranquilidad. Se nota un incremento del nivel del agua pues había mucha vegetación inundada.
Carmen aprovechó para dibujar
Con las polarizadas amarillas apenas se distinguían algunos peces entre las agitadas aguas. Caminando muy despacio, con el agua por las rodillas, recorría pequeños tramos de orilla en busca de alguna silueta, de alguna mancha amarillenta, síntoma de que algún barbo refleja algo de luz con su vientre. Los resultados fueron mejor de lo que esperaba. Salieron algunas capturas que me dieron mucho juego.
Las impresionantes carreras de los barbos de este embalse son dignas de peces de mayor porte. Todo un disfrute.
Tanto barbos como carpas picaron en superficie, aumentando la espectacularidad de los complicados lances contra el viento.
El ritmo constante de las capturas, sólo interrumpido por la lluvia, hizo que el día pasara muy rápido.
Pescar en los enormes bajíos de Bornos es pescar en absoluta tranquilidad. Son unas playas en las que no merece la pena practicar otro estilo que no sea la pesca con sedal pesado.
De vuelta a casa no hay nada mejor que hacer una parada para tomar un buen café y hablar de las batallitas del día.
"botando" nuestros cacharros en unas orillas algo complicadas
Era un buen día para los lances rodados o para pescar desde la piragua, cosa complicada pues el punto de vista sobre los peces es reducido. Tienen que estar a menos de un metro de la superficie para poderlos ver.
En mi empeño por encontrar algún gran barbo, dirigí el paleo hacia el famoso "pasillo" que une las dos partes en que está dividido el embalse. Esta zona tiene unos 150 metros entre las dos orillas y una enorme profundidad.
El pasillo con sus orillas intransitables...
En principio parecía el rincón perfecto para probar suerte. Al comienzo de este pasillo desembarqué para acceder a pie. Me acerqué con todo el sigilo posible a una pequeña zona limpia de árboles. Algo en el agua llama mi atención. Miro a la derecha y veo un bass de alrededor de dos kilos en su nido... y yo con una ninfa para barbos montada en mi caña. Ya empezamos a cambiar señuelos. El pez me vio y no hacía nada por picar, pero quedé impresionado por su tamaño. Era espectacular.
Javi en una primera parada
Luché por abrirme paso entre los eucaliptos y pude observar la cantidad de bases con sus correspondientes nidos que había repartidos a lo largo de la tortuosa orilla.
Soltando un precioso bass que me hizo pasar un buen rato
Fui lanzando como podía intentando no perder el streamer en alguna rama de detrás de mi. En poco tiempo saqué del agua varios bases de un tamaño más que aceptable. Entraban al señuelo con energía y las luchas fueron muy bonitas.
Bases como este eran las capturas comunes
Con el streamer montado me pasaron por delante varios barbos de muy buen porte... Lo que comentaba al principio...lo llego a saber y me llevo dos cañas.
Eduardo y Javi andaban ensimismados machacando las orillas. Javi a pie y con equipo de spining acechaba entre la vegetación. Eduardo no paraba de sacar peces desde el catamarán. Su posición elevada y su buen hacer le dieron muy buenos resultados. Se infló de sacar peces
Era un gustazo sacar peces como este, aunque las orillas te dejaban "K O" .Pero yo quería grandes barbos...
En mi empeño por encontrar esos grandes barbos acabé llegando al mismo lugar donde perdí aquel gran pez de hacía unas semanas. Teniendo en cuenta que en aquella ocasión accedimos desde la cola y esta vez desde la presa (bastante más alejada), os hacéis una idea del palizón que supuso aquel desplazamiento.
La enorme masa de agua en la parte norte del embalse
Aquella decisión me costó caro. En el trayecto a aquel alejado lugar gasté casi todas mis energías. Una vez allí no hice más que pelearme otra vez con la maleza de la orilla en la que saqué otro bass de medio tamaño. Lo complicado del lugar me hizo desistir...
con este panorama había que cambiar el chip
Casi no podía lanzar. Decidí volver, pues estaba muy muy alejado de mis compañeros. Fue entonces cuando se comenzó a levantar algo de viento, por supuesto de cara, que me remató del todo.
Hace unas semanas...
Una vez junto a mis compañeros, compartimos experiencias y nos pusimos al tanto. Los dos habían sacado muchos peces de muy buen porte. Eduardo le sacó todo el partido posible a su artilugio. Con tesón barrió literalmente toda la orilla situada al norte de la presa, localizando y sacando muchos bases desde su catamarán. Javi desde orilla y a veces desde la piragua sacó un buen número de piezas. Todos satisfechos.
Tras el almuerzo unos cañazos, esta vez desde la piragua y para casa.
Una vez más este lugar se nos muestra como un auténtico paraíso que sólo revela sus secretos si sudas sus aguas... y sus orillas
La distancia recorrida, las orillas imposibles y el cansancio acumulado de días anteriores, me dejaron fuera de juego. El Guadalmellato pudo conmigo...
Aun así mereció la pena.
Para ver más daros una vuelta por Big Fish