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26.7.08

EL DIFÍCIL TORÁN...

A relativa poca distancia de Sevilla hay para elegir muchos lugares para poder pescar...Minilla, Zufre, Cala, Gergal, Hueznar, José Torán, Retortillo, Águila. Aunque el José Torán sea difícil para la pesca, tiene otros atractivos que nos hacen decantarnos por él.



En estas fechas se multiplican las dificultades para engañar a los peces. El embalse José Torán, que ya de por si es complicado para la pesca a mosca, se torna en verano en un lugar difícil.Un día de mucho lanzar y mucho remar...
La transparencia del agua, con el sol en todo lo alto, es un de los peores enemigos para el pescador. En las horas centrales del día, al venir la luz tan perpendicular al agua, no brillaban las escamas de los costados de los peces. La ausencia de esos destellos, que nos ponen alerta desde lejos, reducían radicalmente las posibilidades de la pesca a pez visto. Sin embargo ellos me veían a leguas...

Usé un bajo del 18, y ahún así los peces desconfiaban de las moscas.


La recompensa a este rato de pesca fueron dos capturas (carpa y barbo), el disfrute de las preciosas playas de este embalse (a las que sólo se accede por el agua por ser fincas privadas) y la experiencia agridulce de ver de cerca una preciosa garza que creo que estaba herida o enferma...




Hasta pronto


20.5.08

UN CHANDAL SIN BOLSILLOS...

Fue un día amargo... en esto de la pesca, como en la vida cotidiana, hay momentos bellísimos y otros que te marcan negativamente.
Fuimos mi padre y yo de pesca al intensivo del Hueznar, como hacíamos casi todos los fines de semana. Después de pasar por la casa de la Isla del Pescador, donde vivía Alfonso, el guarda, y expedirnos los permisos, nos dirigimos impacientes al río.
La primera poza, debajo del Puente de los Tres Ojos, era de parada obligatoria. Los primeros lances no se dieron mal, por lo que decidimos quedarnos por allí toda la mañana.
Yo, que era un chiquillo de unos diez años, acostumbraba a llevar puesto un chandal sin bolsillos, que me resultaba muy cómodo para moverme por allí y que era rápido para secarse en caso de caída al agua, que las había constantemente...
Mi padre insistía en la zona y yo fui remontando el río, pasando bajo el puente y quedando éste entre mi padre y yo. Me paré en un remanso, en el que se unen dos brazos del mismo río, que me encantaba por sus truchas fáciles. No es una zona escabrosa por lo que mi padre me dejaba separarme de él unos metros. Entre lance y lance, con varias truchas en la cesta, vi pasar el viejo Land Rover de Alfonso, guarda vocacional, chapado a la antigua, responsable y serio en su trabajo.. de los que ya no quedan. Me vio y se acercó para estar un ratito conmigo. Me dijo que por ese tramo habían soltado una trucha de las gordas, que no me moviera de allí. Yo aluciné... Alfonso se fue y me quedé allí toda la mañana.
Insistiendo en los lances, escuché el motor de otro coche que se paró detrás de mi. Era el "cuatro latas" de la Guardia Civil... Se bajaron dos agentes. El más alto y delgado me pegó una voz y me dijo que me acercara. Lo hice y aquello me asustó un poco. Desde el carril donde estaban los civiles no veía a mi padre, que no se dio cuenta de nada. Me impresionó el gesto de aquel tipo, delgado y alto, con cara de pocos amigos y con un pistolón enfundado en el cinturón que nunca olvidaré...
Me pidió el permiso y la licencia. Yo le dije con voz temblorosa que no los llevaba encima, que mi chandal no tenía bolsillos y que los llevaba mi padre. El me contestó que eso es lo que le decían todos los furtivos... yo insistí en que cruzáramos el puente, que mi padre estaba allí mismo y les confirmaría lo que les decía. No sirvió de nada...Me pidió mis datos, me quitó la caña, las truchas y se fueron.
Completamente desconsolado, entre sollozos, bajé por el carril y le conté a mi padre lo sucedido... Apareció de nuevo Alfonso que se bajó del coche y se acercó al verme llorar. Al conocer la historia, el guarda, encolerizado, nos puso al tanto de qué tipo de persona era el "valeroso" agente. Nos contó que era conocido como el "PEGAOSTIAS"... En su haber tenía todo un historial de abusos de autoridad por los pueblos de la zona.
En esta ocasión me tocó a mí.
El resto del día fue un incesante ir y venir entre el coto y la Casa Cuartel de Cazalla. No llegamos a encontrar al personaje en cuestión, menos mal, pues el monumental enfado de mi padre y la absoluta desfachatez del agente hubieran sido una mezcla muy delicada. Coincidimos con un Guardia Civil que nos comentó que ante las decisiones del "PEGAOSTIAS" no había nada que hacer, que no nos complicáramos la vida... El día fue muy amargo para mi.
Tras pagar la multa, semanas después, y tener que esperar unos días más, pudimos recuperar mi caña. Lo que de verdad tardé en recuperar fue la confianza en el cuerpo de la Guardia Civil...
En el ABC publicaron una carta de mi padre titulada "UN CHANDAL SIN BOLSILLOS" en la que, a modo de protesta, narraba la heroicidad del agente ante un delincuente como yo...
Veinticuatro años después, el tema, evidentemente, está más que superado.
Un pastor de aquella zona, le comentó a mi padre hace unos días (no se como surgió la conversación) que un ex Guardia Civil muy conocido en el pueblo, encarcelado hace años, se había suicidado... era conocido como "EL PEGAOSTIAS"

29.12.07

A MI PADRE

Se llama Francisco. Setenta años de bondad y el espíritu de un niño de diez. Mi gran compañero de pesca y un excepcional lanzador.

Ya son treinta y cuatro años disfrutando de su compañía y unos veintinueve (que yo sepa) pescando a su lado. El mejor maestro...

Hasta pronto