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1.6.09

INSTANTES CAÑA EN MANO

Este mes de mayo está siendo inestable en cuanto a mis salidas de pesca. Hay cosas muy importantes que hacer y me estoy escapando a ratitos. Esto coincide con el mágico momento de la subida del barbo. En algunos ríos es un espectáculo que me ha transmitido sensaciones contradictorias. Por un lado la fascinación de poder presenciar las avalanchas de peces remontando los ríos y por otro aguantar la tentación de lanzar mis moscas en esas situaciones... En muchos casos hemos preferido fotografiar el acontecimiento antes que sacar alguno de esos peces y dar al traste con el equilibrio y la serenidad de una charca en la que daban rienda suelta a sus quehaceres nupciales.




Era cuestión de andar un poco y buscar algunos ejemplares más solitarios que se alimentaban de lo que les traía la corriente.
También hemos tenido otras salidas, un tanto infructuosas, en las que al llegar al río me encontré con algunos contratiempos. Orillas especialmente sucias, una competición de motos de agua, cantidades ingentes de curiosos ante los que me daba un poco de corte pescar...

A pesar de ello salió alguna captura, que llegó a tomar un cariz cómico por lo que os cuento a continuación.
Una mañana, después de mucho caminar, encontré un lugar donde poder lanzar mi caña tranquilamente. Un grupo de lisas se alimentaba delante de mi. Comienzo a sacar linea justo cuando aparece un chaval que me pregunta directamente si mi carrete era automático... Le contesto que no, que era de mosca. "¿Y cuánto vale?"... pues no me acuerdo, le contesto mientras las lisas daban constantes tirones de la linea. Ese hilo tan gordo no se rompe nunca ¿no? Mientras le cuento que eso era una linea de mosca pica una lisa. La saco ante el absoluto asombro del chaval. ¿qué cebo le estas poniendo? Le enseñé la boca de la lisa, vio la imitación de pan y alucinó. Le dije si quería posar para que le hiciera una foto con la lisa y la caña y aceptó.


En ese momento comienza a amontonarse gente detrás de mi observando al joven pescador de mosca con su captura. Este, sin cortarse un pelo, empieza a dar voces diciendo que la había pescado él, y que momentos antes había sacado con la misma modalidad una carpa y otra lisa... imaginación no le faltaba. A esto que aparecen siete u ocho chiquillos que, a gritos, me decían que querían la caña para probar suerte. El fantasioso pescador no paraba de describirle sus exitosos lances, a los que resultaron ser sus primos. Yo no quería quitar la ilusión al chaval y permanecí callado. Era el momento de soltar la lisa. Los niños no paraban de pedirme el equipo para ver si, al igual que su primo, conseguían algún pez... aquello se complicaba. Resultado final: tres imitaciones de migas de pan, otras tantas avispas y algún escarabajo de foam... regalándoles esas moscas conseguí distraer a la "jauría" de chavalines y desaparecí como pude... Cosas que pasan.

Y como nunca está de más decirlo...captura y suelta, por favor.

Y hace un año, Mañana de lisas.....tarde de carpas y barbos: "Pues si, este domingo he tenido dos momentos de pesca. Por la mañana un rato en el Guadalquivir y por la tarde otro rato con mi familia en pleno campo..."
Hasta pronto.

24.5.08

JORNADA "ANDARRIOS"

Hace tiempo que pretendía participar en el proyecto "ANDARRIOS" .Nunca había podido y ya iba siendo hora. Un correo de Rafael, un amigo que lleva tiempo participando y también como organizador de este proyecto, y el ánimo de Carmen para que me tomara el día libre, han hecho que me sumara a esta iniciativa. Este voluntariado está dividido por provincias y en nuestro caso actuaríamos en la provincia de Huelva.
En principio salimos desde Sevilla Rafael, Paco y yo y más tarde se sumaron Agustín y Eduardo.
El día lo planteamos de la siguiente manera: por la mañana un rato de pesca...
... y por la tarde llevar a cabo el protocolo de muestreo y mediciones correspondientes.
El lugar elegido es un tramo de un precioso río onubense cerca de su desembocadura en un gran embalse. Sin duda un "punto caliente" para dar unos cañazos...


Llegamos a nuestro destino y dejamos el coche a unos minutos del agua. Un corto descenso y en poco tiempo estábamos caña en mano en busca de nuestros explosivos barbos gitanos. Las primeras capturas no tardaron en llegar.
Soplaba un viento moderado que dificultaba bastante la pesca fina y sutil, por lo que hubo que buscar soluciones. La mía fue acortar el bajo y aumentar el tamaño de la imitación.
Nos fuimos repartiendo por la zona. Mientras Eduardo y Agustín remontaron por el río, Paco y Rafael pescaron en un punto intermedio.
Yo, movido por la curiosidad, descendí por la cola del embalse. A medida que avanzaba aumentaba el tamaño de los peces.
Los últimos, que rondaban los dos kilos, atacaban la ninfa con una gran energía, casi no daba tiempo a reaccionar y clavar al pez. Por toda la orilla había una franja de hierba inundada, tras la cual se movían los grupos de peces en busca de alimento. En uno de los lances, tras hacer chapotear la mosca, una gran mancha amarilla reventó la superficie... un buen barbo de mas de dos kilos protagonizó una espectacular pelea. ¡Cómo tira un pez así!...
Mi mayor captura del día
Tras el ameno y divertido almuerzo con los compañeros, recogimos y remontamos el río por el carril en busca de un tramo menos influenciado por el embalse.
En ese intervalo de tiempo el caudal duplicó su volumen. Lo que suele ser un río de pequeñas corrientes intercaladas por pozas de poca profundidad, se convirtió en pocos minutos en un torrente más parecido a un río pirenaico que a otra cosa.
La cercanía de otro embalse por encima de nosotros y las últimas lluvias provocaron la situación. Mis compañeros llegaron a la conclusión de que no era viable hacer las mediciones con el río en esas circunstancias.
Agustín en su día se comprometió a regalar una caja de moscas al que sacara la pieza más grande de la temporada pasada. Pues bien, me dio un surtido completo de imitaciones que guardaré como "oro en paño". Para mi, que soy un pésimo montador, es un valiosísimo trofeo. Desde aquí le doy las gracias.
Así que recogimos y para casa.
Ha sido un placer compartir este divertido y entretenido día con mis compañeros.

27.4.08

POR FIN LA SUBIDA...

La importancia de esta entrada no radica en la pesca, ni en mi actitud ante los peces, tampoco en que disfrutáramos a lo grande de este paraje... lo verdaderamente importante es que hace varias semanas estábamos cruzando los dedos por que el cielo se cubriese de nubes y descargara ese agua que tanta falta nos hacía y ahora, después de las últimas lluvias, mires donde mires ves agua por todas partes.


Este torrente hace pocos días estaba completamente seco, ahora es el lugar donde cientos de barbos se hacen hueco para dejarse llevar por su instinto reproductor. La pesca de barbos en corrientes de poca profundidad es muy excitante. Los peces están "a la vista" con lo que se añade emoción a los lances...



Para disfrutar más de esta pesca merece la pena reducir el número del equipo. Caña y línea del #5 son suficientes para hacerte sentir al pez con toda su energía.



Este torrente ha pasado de estar seco a ser un río de barro. Días después las aguas se clarean y comienza la diversión.


Todos hemos disfrutado de este lugar

Grandes hembras, cortejadas por numerosos machos de mediano tamaño, surcan las corrientes de aquí para allá. Alguna que otra carpa también remonta, quizás buscando aguas frescas y oxigenadas en las que encontrar pequeños animalillos y algas con los que alimentarse.
Hacía tiempo que no veíamos un ejemplar de cangrejo autóctono
La pesca en estas corrientes es un verdadero placer. Los barbos subían a tomar las imitaciones con decisión. En una posada del bibicho tres o cuatro ejemplares peleaban por el. Esto, para el pescador, se traduce en espectacularidad y belleza...


...hasta los rechazos son dignos de ver...


...otro ataque...

Uno de los lances supuso un "pequeño reto " para mi. Una gran hembra, rodeada de por lo menos una docena de machos (de mucho menor tamaño) acaparó toda mi atención. Recorrían una poza de un extremo al otro muy excitados. No se separaban de ella en ningún momento... Como podría yo atraer la atención de este gran ejemplar sin que se anticiparan los machos. Sabía que en el momento que clavara alguno, el resto huirían despavoridos y no tendría más posibilidades de capturar otro. Una de las veces en que el grupo se puso a tiro, lancé varias veces unos metros por delante. Varios barbos se lanzaron a muerte por la mosca y en cuanto la iban a tomar sacaba la linea del agua. El grupo se disgregó un poco, pero no lo suficiente. Volví a lanzar varias veces hasta que la hembra quedo separada del grupo de rápidos y pequeños machos. Aproveché y lancé detrás de esta, se giró y tomo la imitación...funcionó. Aquí tenéis el vídeo, un poco alejado pero refleja el momento...
Sólo espero que los niveles de estos efímeros torrentes se mantengan unos meses y permitan a nuestros peces completar su ciclo reproductor.
Hasta pronto