A que es bonita mi perra...
Una vez allí, metido en el agua, me dispuse a tentar algunos barbos. A lo lejos, una gran piedra afilada destacaba en la orilla. Como no puede ser de otra forma, me fui hacia ella para encaramarme. Desde lo alto tenía una visión privilegiada. Algunos barbos y carpas paseaban en la masa de agua ante la que me encontraba. Algunos peces destacaban sobre los demás por su tamaño. No hice ningún lance pues estaba disfrutando de aquella visión. Como a 18 o 20 metros de distancia, a medias aguas, una mancha oscura, teñida de amarillo por debajo, atrajo mi atención. Era hora de posar el pequeño escarabajo de foam en el agua. Comencé a sacar linea hasta alcanzar la distancia y el señuelo golpeó el agua, como si un desafortunado insecto hubiera sufrido un accidente. Éste quedó flotando sin más... Aquella mancha oscura avanzó hasta situarse bajo la muestra y entonces comenzó a emerger despacio. A medida que ascendía desde el metro y medio de profundidad, más o menos, fui entendiendo que se trataba de un gran ejemplar de barbo. Se paró justo delante de la mosca como si la fuera a rechazar...sacó el morro del agua, con cautela, y con su gran boca absorbió al indefenso escarabajo. Pegué el cachetazo y casi me caigo de la piedra...lo demás os lo podéis imaginar. El pez desarrollaba una potencia descomunal. Sobrepasaba la resistencia del equipo del seis con el que pescaba. La suerte me sonrió y saqué al pez del agua. Al ponerlo en la hierba me sorprendió su belleza. Las proporciones eran perfectas y los colores espectaculares. Sin duda se trataba de un pez bellísimo...
También hicimos amigos...
Hasta pronto.
