El río más caudaloso de nuestro país guarda en sus aguas grandes secretos. Saber que por sus entrañas deambulan peces de tamaños descomunales, es muy inquietante. Acercarte a sus orillas produce (como pescador) sensaciones contradictorias; por un lado ganas de tentar la suerte e intentar capturar algún pez de tamaño aceptable, y por otro el miedo a que este sea demasiado grande y no podamos hacer nada por sacarlo del agua. Saber que se han llegado a sacar carpas de 28 kg y siluros de dos metros y medio hace tambalearse la escala de tamaños a la que estamos acostumbrados por tierras sureñas. Este río es otra historia...
El enorme azud que frena el paso del agua del Ebro a su paso por Escatrón
Carpa de tamaño medio de estas aguas...