Ayer por la mañana, como de rutinaria costumbre, me levanté para ir a trabajar. Eran algo más de las seis. Abro la puerta de entrada para salir a la calle, en silencio para no despertar a nadie, y veo que el coche de mi padre no estaba... Sabía que saldría a pescar uno de estos días, pero siempre que veo que se ha ido me deja un pellizquito en el estómago. Lo que daría por haberme ido con él.
Y es que pasan los años y hay cosas que no cambian.
Mi padre, a pesar de contar ya con unas cuantas primaveras a sus espaldas, se sigue pegando sus escapaditas de pesca.
En casa es una forma de vida: El campo, la montaña, viajar, la pesca...son una constante que nos ha marcado desde que tenemos uso de razón, tanto a mi hermano como a mi.
Los primeros recuerdos que tengo caña en mano fueron en las graveras del Viar, cerca de Cantillana. Allí los remontes de los barbos se mezclaban con la charcas infestadas de basses de mediano tamaño. Iba con mi padre que me enseñaba donde y como debía lanzar. A veces sacaba algunos basses cuarterones, que para mi eran todo un reto. Yo tendría cinco o seis años. Cuando era un poquito más mayor, ya nos movíamos por el Hueznar y el Majaceite, en los que realmente aprendí a localizar peces y a probar nuevas técnicas.
Los primeros recuerdos que tengo caña en mano fueron en las graveras del Viar, cerca de Cantillana. Allí los remontes de los barbos se mezclaban con la charcas infestadas de basses de mediano tamaño. Iba con mi padre que me enseñaba donde y como debía lanzar. A veces sacaba algunos basses cuarterones, que para mi eran todo un reto. Yo tendría cinco o seis años. Cuando era un poquito más mayor, ya nos movíamos por el Hueznar y el Majaceite, en los que realmente aprendí a localizar peces y a probar nuevas técnicas.
Eran tiempos en los que la presión sobre los peces era escasa.
Tendría unos once años cuando llegaron a mis manos unos juegos de mosca ahogadas. Aquello cambió mi forma de pescar para siempre. No tenía ni idea de como se usaban pero sentía una gran inquietud por pescar con aquellos livianos señuelos. Jamás olvidaré el momento en que una trucha surgió de entre unos juncos para tomar una de estas moscas.
La técnica era poco depurada. Consistía en amarrar la imitación directamente a la punta del monofilamento de mi caña de spinning y posarla en la superficie sin lanzar (pescando en punta) Aquella subida, en la que la trucha rechazó la muestra, encendió una llama que todavía se mantiene intacta. Meses después, un pescador cordobés, asiduo del Coto del Hueznar, al verme pescando a mosca con mi caña de spinning maciza, me dijo que para pescar como yo pretendía era necesario una caña de mosca y una cola de rata... El fin de semana siguiente volvimos a coincidir y sacó del maletero de su coche la primera caña de mosca que vi en mi vida. Era preciosa.
La semana siguiente me la pasé convirtiendo mi pesada caña de spinning en una rudimentaria caña de mosca; Corté el mango de madera, le fabriqué una empuñadura por encima del soporte del carrete...era un engendro muy extraño.
En pocas semanas le pedí a mi padre un carrete de mosca y una linea. Me regaló un Daiwa y le colocamos una linea que debía ser del seis o del siete... Resultado final. Caña de 1.5 m, maciza de fibra de vidrio con una linea 6 o 7.... Y así comencé a practicar.
Pescaba muy pocos peces, pero cuando conseguía una captura la disfrutaba muchísimo. Cada vez lanzaba con menos torpeza y practicaba tácticas nuevas.
Al comenzar una jornada a pie de río mi padre siempre me decía "¿hoy con que vas a pescar, con cucharilla o mosca?" yo siempre quería con mosca y el se extrañaba. Con la cucharilla se pesca mejor, me decía.
Con el tiempo conseguía yo más capturas que él y al final se mostraba orgulloso de que su hijo practicara esa rara modalidad con la que conseguía buenas pescatas.
Un día en el Hueznar, mientras tentaba truchas, conseguí mi primer barbo. Aquello fue increíble para mi. La fuerza descomunal de aquel pez, prendido de aquel ligerísimo equipo, me dejó una sensación que no olvidaré.
Andaría yo con 16 años cuando saqué mi primera carpa. Fue en el Embalse del Cala. Mi padre iba en busca de bases a spinning y yo caminaba con mi madre por la orilla. Al atardecer vi un grupo de carpas cebándose en superficie en el centro de una cola. Le dije a mi madre que se parara. Con una mosca, con la que sacaba pequeños bases, lancé al grupo de carpas, con la suerte de que el lance me salió bien. A los pocos segundos, casi por instinto, di un cachetazo y la mosca quedó prendida de una de las carpas. Pensé que vendría robada, puesto que tiraba como una condenada, pero al orillearla y ver que venía por la boca, mi sorpresa fue grandísima. Aquel bello momento lo compartí con mi madre. Alguna que otra vez, cuando hablamos de pesca en casa, cosa que hacemos a menudo, mi madre y yo recordamos con cariño la captura de aquella primera carpa...
Andaría yo con 16 años cuando saqué mi primera carpa. Fue en el Embalse del Cala. Mi padre iba en busca de bases a spinning y yo caminaba con mi madre por la orilla. Al atardecer vi un grupo de carpas cebándose en superficie en el centro de una cola. Le dije a mi madre que se parara. Con una mosca, con la que sacaba pequeños bases, lancé al grupo de carpas, con la suerte de que el lance me salió bien. A los pocos segundos, casi por instinto, di un cachetazo y la mosca quedó prendida de una de las carpas. Pensé que vendría robada, puesto que tiraba como una condenada, pero al orillearla y ver que venía por la boca, mi sorpresa fue grandísima. Aquel bello momento lo compartí con mi madre. Alguna que otra vez, cuando hablamos de pesca en casa, cosa que hacemos a menudo, mi madre y yo recordamos con cariño la captura de aquella primera carpa...
Aquella captura me hizo reflexionar mucho. Las zonas trucheras eran escasas y por tanto la pesca a mosca era limitada. Pero carpas y barbos los había por todas partes y también los podría pescar con mi caña de mosca... Se abrió un basto horizonte de posibilidades.
En poco tiempo renové mi equipo. Una caña Boomerang Premier para linea cinco...
Desde entonces han sido muchos los recuerdos, las capturas, los días malos, los buenos, los amaneceres y anocheceres, los kilómetros de carretera junto a mis seres queridos en busca de la tranquilidad del campo, etc...
Ayer, cuando salí de casa para ir a trabajar y vi que el coche de mi padre no estaba, sentí un gusañillo en el estómago y esbocé una sonrisa ...
Todo sigue intacto, como al principio.
Desde entonces han sido muchos los recuerdos, las capturas, los días malos, los buenos, los amaneceres y anocheceres, los kilómetros de carretera junto a mis seres queridos en busca de la tranquilidad del campo, etc...
Ayer, cuando salí de casa para ir a trabajar y vi que el coche de mi padre no estaba, sentí un gusañillo en el estómago y esbocé una sonrisa ...
Todo sigue intacto, como al principio.
