Una larga búsqueda... así se titulaba un
bellísimo capitulo de la serie televisiva "Al Filo de lo Imposible" Hace muchos años ya de eso, desde entonces hasta ahora no he encontrado una frase que refleje mejor lo que pretendo en esta vida. La pesca, el montañismo, viajar, conocer gente...todo forma parte de esa incesante búsqueda.
Ahora, después de haber vuelto de nuestro último viaje, tenemos los bolsillos llenos de experiencias nuevas. La búsqueda siempre da frutos.
En estas últimas dos semanas hemos hecho un poco de todo. Montañismo, visitas a pueblos y ciudades, fotografía, pesca, etc.
Como es lógico, lo que intentaré resumir en este blog son los momentos de pesca. El resto lo narraré, cuando el tiempo me lo permita, en mi otro blog "miles de kilómetros".
Desde el viaje a Orellana con Javi pasando por los espectaculares rincones que he visitado con Carmen, si me tuviera que quedar con un momento de estos días de viaje, me quedaría con los lances que di en las enormes tablas del Tormes...



Nos fuimos en busca de lucios a las cercanías de
Alba de Tormes, lugar que habíamos visitado en alguna otra ocasión, pero en el que nunca había pescado.
Esos lances me han aportado unas sensaciones completamente nuevas. Unas tablas de ochenta o noventa metros de ancho, con una profundidad de metro a metro y medio, una corriente moderada, de agua cristalina y un fondo de algas ondulantes, entre las cuales se esconden multitud de especies como truchas, bogas, barbos, huchos y lucios... No podía pedir más. Los lances de doble tracción, en los que apuraba el equipo hasta el límite, sin miedo a perder el streamer en ningún obstáculo aéreo, barriendo las margenes y en los pasillos entre las algas del centro del río... En pocos sitios se puede encontrar tanto. Los lucios no me hicieron ni caso, ni aun teniéndolos a tiro, pues ante mi se pasearon un par de ejemplares que me dejaron sin aliento. La captura de alguno de ellos hubiera estado fenomenal, pero no me importa en absoluto. Muchas veces la pesca es mucho más que coger peces. Disfruté como un enano y ahí queda para siempre.
También visitamos algunos embalses y ríos de Salamanca, Caceres y Ávila en los que, por la escasez de tiempo, no profundizamos demasiado, pero en los que seguro (y toco madera) disfrutaremos de futuras jornadas de pesca.




En Orellana, con Javi, a pesar de pescar sólo un pequeño lucio, aprendí mucho de aquellas aguas y sus rincones...
El comportamiento de los peces en esta parte del país es diferente al de los sureños. El agua, que ahora se encuentra en su máxima temperatura, está mucho más fría que la de los embalses andaluces. El metabolismo de los peces no está tan acelerado y es por ello que el ataque de los ciprínidos (por ejemplo) es mucho más sutil. Eso si, una vez clavados, desataban una lucha imparable... Los salmónidos, como siempre, son explosivos. Aunque es época de veda me topé en varias ocasiones con las farios.
El año que viene intentaremos adelantar las vacaciones para hacerlas coincidir con la temporada truchera, pero... para eso queda todavía mucho...




..ancha es Castilla y
Extremadura no lo es menos...
hasta pronto